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CONFESIÓN PÚBLICA
de
Suso del Pino |
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PRÓLOGO
Conozco a Suso desde hace años y le acompaño en su camino de fe. Por eso accedo gustoso a escribir estas palabras a modo de prólogo de sus escritos y reflexiones.
Abarcan mucho campo. Hay un primer elemento de autobiografía que es útil para entender de donde nace todo lo demás. El deseo de Suso es mostrar como en él ha vencido la misericordia de Dios haciéndole libre y dándole el deseo de luchar por la libertad de todos. De todo se sirve Dios para hacer su obra y sacar un bien más grande. Puede resultar llamativo que cuente con normalidad la vida disoluta que ha llevado y no tenga reparos en compartir que ha estado varias veces internado en un psiquiátrico. Para algunos esto sería motivo suficiente para no prestarle ninguna atención. Con esta actitud podrían perderse algo importante.
Si algo tengo claro en mi experiencia de sacerdote es que Dios es mucho más grande y misericordioso que nosotros y sus caminos no son los nuestros. Cuando leemos en el evangelio y en las cartas de Pablo que Dios escoge lo necio del mundo y lo humilde siempre tendemos a interpretarlo vaciando en gran parte la verdad de esas palabras. Estoy convencido que a través de Suso Dios puede hacer mucho bien a muchas personas.
Suso es ante todo, un cristiano que busca la gloria de Dios y que desea dar a conocer a Cristo a todos los hombres. El es consciente de su debilidad pero es también consciente de la misericordia de Dios y con audacia confía en él.
Yo personalmente le he animado a compartir todo lo que vive consciente de la utilidad de los medios de comunicación. Leer sus escritos es, de algún modo, poder conversar con un amigo que tiene interés en cambiar el mundo.
En los escritos de Suso encontramos también diversidad de reflexiones. No hemos de buscar grandes teologías. El no es ni pretende, ser un erudito o un profesor. Es, simplemente un cristiano, un, como le gusta a él remarcar “loco por Dios”. Bendita locura cuando se ofrece para gloria de Dios.
Debo decir, para aclarar las cosas, que Suso escribe a título personal. Como cristiano tiene todo el derecho de hacerlo. Sus reflexiones no son, lógicamente, expresión del Magisterio o de la doctrina de la Iglesia. De algún modo yo hago tarea de censura para que no se digan cosas contrarias a la fe.
Está entregado en cuerpo y alma a la tarea de mostrar la “belleza de la cruz”, símbolo de la libertad. Su incursión en el campo de las matemáticas (matemáticas místicas) es, cuanto menos, sugerente y es una invitación a mirar la realidad desde un horizonte más grande. Sus ponencias al respecto en varios congresos han suscitado el interés de algunos científicos y han abierto la mente a muchas personas que, gracias a estas reflexiones, pueden acercarse más a Dios.
Detrás de todo esto está el deseo de libertad, el don más grande que Dios nos ha dado. En un mundo esclavizado por tantas cosas, se agradece que alguien luche apasionadamente por la libertad. Uno podrá no estar de acuerdo en algunas cosas pero se le ofrece un diálogo, una propuesta de una vida más hermosa y eso siempre tenemos que valorarlo. A este respecto Suso nos da ejemplo de valentía e interés.
Llama la atención la implicación personal de Suso. El es consciente como Pablo de que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia, y es esa experiencia de misericordia la que quiere ofrecer. Desde ahí tiene la sencillez de contar su autobiografía y de “confesar” sus pecados para poder ayudar a los demás a no caer en lo que el cayó e invitar a todos a acudir a la misericordia de Dios. Solo quién reconoce su pecado y se arrepiente puede experimentar el gozo y la liberación del perdón y la misericordia de Padre.
Me consta que Suso desea, ante todo, servir a Jesucristo, seguirle, configurándose con él, dispuesto a sufrir por él y con él. Tiene una vida espiritual seria, cuidando la oración, la vivencia de los sacramentos y la formación. Se sabe hijo de la Iglesia a la que “somete” todo lo que hace.
Os invito a acercaros a su página web y a dejaros interpelar por tantas sugerencias. A este respecto hago mías las palabras de San Pablo a sus comunidades: mirad y abríos a todo y quedaos con lo bueno.
Javier Ortega Vic. Ep. de la diócesis de Alcalá de Henares
ANUNCIO
El que habla en nombre propio busca su propia gloria. Pero el que busca la gloria del que lo ha enviado, ése es un hombre sin maldad y que dice la verdad (Jn 7,18).
Con esta cita del evangelio que salió de los labios de nuestro Señor quiero confesar que me ha sido ardua tarea concienciarme del hecho de poder darme a los demás tal cual soy. Digo a mí pesar porque tengo muchos motivos por los cuales quisiera seguir mi vida en el anonimato como ha sido hasta ahora, pero cada día tengo la claridad y fuerza suficiente como para ser consciente de que con la gracia de Dios puedo echar las redes para el Señor, contando la verdad en lo bueno pero también para lo malo acontecido en mi corta vivencia, siendo a la vez muy consciente de mi enorme responsabilidad.
Personalmente soy consciente de que ante tanta mentira y falsedad en el mundo es normal que no me crean cuando digo y amo la verdad, pues ante mi desesperanza de que los hombres no valoren este misterio de la Santa Cruz desde el punto de vista de la ciencia, tengo mucha esperanza de que al confesar mis pecados públicamente la gente de buena voluntad me creerá, tomando en serio esta revelación del Dios Altísimo.
Esta autobiografía resumen trata de poner en conocimiento como surge la revelación de Dios en la que inmerecidamente mi pobre persona recibe de forma natural y escalonada, gracias a un proceso de investigación donde podemos conocer de forma racional como la Creación ha sido firmada por su Autor, siendo la Santa Cruz su Humilde Filma presente en todo el universo con caracteres matemáticos hasta ahora ignorados por la ciencia, dándolo a conocer mediante la presente autobiografía de un siervo de Dios más en camino, junto con mis miserias y las gracias inmerecidas, pero siempre dando completamente el protagonismo a la Santa Cruz, núcleo y motivación personal que me ha llevado a este último término.
(Lev. 16:21; 26:40; Núm. 5:7; Job 33:27,28; Prov. 28:13,) "El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia". (St. 5:16 ), "Confesaos vuestros pecados, unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados.
Mi actitud e iniciativa de dar a conocer mis miserias sin perseguir ningún interés económico o personal como son la de muchos famosos de temporada que se venden a cualquier precio sin tener en cuenta su honra y dignidad, que siendo vivos ejemplos de lo fácil a merced del circo del mundo ansioso del morbo cotidiano y la desgracia ajena, que lo último que desea es gente que con sus defectos y virtudes reconozca que todo esto que vivimos es un gran error desde hace mucho tiempo, pues los frenos del mundo están averiados, aunque gracias a Dios sí existe la posibilidad de que una parte de aquellos que están subidos en él puedan aún salvarse, motivo por el cual uno personalmente hace también este esfuerzo.
Aún sabiendo la crueldad de muchas personas a mi alrededor y en el mundo entero, mi acción solamente les puede tocar la conciencia, con lo cual les agitará el alma y tratarán a su vez de hacer todo el daño que puedan, aunque poder expiar mis pecados públicamente es una grandísima gracia de Dios sin duda liberadora, porque la gente va a verme tal cual soy y no tal cual parezco, tratando así de dar mayor transparencia a este mensaje de Dios, además, de alguna manera se puede decir que también me produce cierta satisfacción personal ya que mi pobre persona puede servir de referencia para que los errores que he cometido no lo vuelvan a repetir otras personas, pero en especial a toda la juventud tan perdida no por su condición de jóvenes sino por la ausencia de ejemplos en la sociedad, teniendo plena consciencia de que esta expiación pública en definitiva es una de las maneras menos comunes pero más efectivas de luchar contra el gobierno del mal que azota este mundo, pues al pecado hay que llamarlo por su nombre para que muchos puedan orientarse y reorientarse, hasta que la voluntad de Dios me permita terminar en esta vida la guerra espiritual que muchos hemos emprendido y que diariamente le hacemos frente.
Espero que todos los cristianos podamos unirnos a esta causa y en el nombre de muchos de ellos me tomo la autoridad para ser una voz mas que invite a todas las religiones del mundo a abrazar la Santa Cruz para que estemos muy unidos y así alcanzar la LIBERTAD para todo el género humano.
Podéis colaborar con esta causa con la oración, compartiendo esta intención con todos vuestros amigos de las redes sociales, animándoos a su vez a seguir la misma línea, pues en verdad nosotros sabemos que lo malo no son los pecados en sí, porque todos los tenemos, lo malo es callarlos y no proceder a confesarlos.
AUTOBIOGRAFÍA RESUMEN
La Humilde Firma
de Dios
Nacido en Madrid y siendo el cuarto hijo menor, guiado por la tradición y costumbre católica, mis padres deciden bautizarme en la Parroquia Santas Perpetua y Felicidad el día 14 / 1 / 1979. Más tarde soy trasladado desde la Elipa a la ciudad de Alcalá de Henares con ocho meses de edad.
Con seis años, un día mi hermana Rocío me desvelo algo que con la edad que tenía no supe encajar bien, pues ella fue la primera que me hablo de la muerte. Su poca delicadeza al transmitírmelo y mi corta edad fue un gran impacto en mi vida en adelante, pues desde entonces me persiguieron grandes pesadillas en la noche, soñando que mis padres se morían o que estaban de cuerpo presente.
Un tiempo más adelante cuando mis padres me mandaban dormir pronto como a casi todo niño en esa edad siempre le gusta dormir con alguna lucecita en la habitación, siendo en mi caso la luz del comedor que entraba tenuemente por la puerta de la habitación, pues sin entender el motivo en esos momentos, en la oscuridad podía contemplar la desagradable experiencia de ver muchas sombras de diferentes formas y en movimiento. Pasó cierto tiempo hasta que decidí contárselo a mis padres, siendo mi madre la que ayudó a dar solución al asunto ya que me enseño a rezar el Padre Nuestro, convenciéndome por entonces que esas sombras desaparecerían pronto con la oración.
Pasado un corto periodo de tiempo gracias a Dios así fue, convencido a mí corta edad de que la oración era sin duda muy efectiva, siendo esta la razón de ser en adelante una persona orante a lo largo de mi vida. De esta experiencia salí victorioso pero por desgracia esta no iba a ser la única ocasión en la que tendría que enfrentarme con otras sombras en la vida.
Comenzando mis primeros pasos en guarderías y colegios, por aquel entonces los dos rombos entraron en todas las casas de los españoles y también entro la pornografía en mi pobre y pequeña mente, por consiguiente la pornografía ha sido una de las mayores sombras que más me ha perseguido durante toda mi vida, dando lugar en adelante a una persona fría y puramente materialista, pues ya desde tan temprana edad tomé el hábito de la masturbación.
Aprovecho la ocasión para seguir denunciando que son muchos adultos en el mundo los que hoy quieren desproteger al menor, tratando igualar sus derechos al resto de los presos que actuaron con más consciencia, pues si supieran que la pornografía es la causa de muchísimos males desde la edad temprana quizá hiciesen algo al respecto, aunque de saberlo lo más fácil parece ser que es endurecer las penas a los menores. Con esto quiero decir que desde mi perspectiva actual, con madurez puedo valorar que cuando tuve la edad de 11 a 13 años, teniendo mi pobre mente ya rota por la pornografía, tuve varias desviaciones, ya que practiqué la zoofilia y en una ocasión un amigo de aquel entonces me propuso un juego erótico que solamente tuvo lugar aquella vez, pues gracias a Dios estas desviaciones se corrigieron de forma natural sin haber tenido más deseos de repetir las experiencias y sin tener tampoco ninguna crisis de identidad.
Los primeros 5 cursos en la E.G.B fueron muy difíciles para mi, pues me sentaban en el grupo de aquellos que tenían más dificultad donde en ocasiones la disciplina eran los golpes en la cabeza y no precisamente la paciencia como herramienta para hacer entrar la letra.
El 29 / 4 / 89 tuve la oportunidad de hacer mi primera comunión en los Jesuitas de Alcalá de Henares con los demás compañeros de mi formación de catequesis.
Por aquellos días mi madre de nuevo me llevaba a Misa y pasó poco tiempo en verme de monaguillo. Por desgracia por aquel entonces me gastaba toda mi paga y me quedaba sin dinero pronto con lo que cometí la enorme tropelía de quitarles las monedas a los pobres, a la Iglesia. Por mi carga de pecados cada vez me incomodaba ir más a Misa y me refugie con el resto de mi familia que no practicaba, con la excusa de “él no va, yo tampoco”.
Con 15 años gracias a mis padres pude tener la primera conexión a Internet para poder mejorar mis estudios, pero siendo franco debo confesar que lo primero que se me ocurrió es buscar en la red sexo gratuito o cosas por el estilo, pues por desgracia otra cosa no se podía esperar.
Con 16 años conocí a una chica llamada Miriam a la que pronto la pedí salir conmigo. Yo le gustaba y llegamos a ser novios, pero pasados 5 meses aproximadamente, ella se fue de vacaciones y propusimos dejarlo. A la vuelta apenas tenía ganas de seguir pues se me hizo en ese periodo de tiempo muy pesada la fidelidad, pero nos dimos un pequeño periodo de tiempo más. Al pasar tres meses apenas estaba ansioso de dejarlo a pesar de sentir amor por ella, pues el sexo podía conmigo. Ella fue mi última novia que tuve ya que en adelante las demás relaciones que mantuve en mi vida fueron cortas y frívolas. Esta fue la primera intención sin ser apenas consciente de huir de todo aquello que fuese un compromiso.
Casi recién cumplidos los 18 años conocí a una muchacha que vivía por el barrio. Fue con ella la que de mala manera perdí mi flor blanca la cual a Dios he rogado con dolor en muchas ocasiones en la actualidad que me devolviera.
Fue al principio de este nuevo curso cuando mi hermano Miguel, me consiguió un trabajo como camarero en un bar de copas del centro de Alcalá. Esto me desinhibió para fumar más habitualmente hachís y marihuana, con lo que años más tarde antes de extinguir mi labor de camarero los fines de semana por enfermedad laboral también consumí ocasionalmente cocaína, la droga más mundana de todas las que existen, ya que esta es la que más te lleva a practicar de forma compulsiva la mentira, por lo que antes de concluir mi relación laboral robé en varias ocasiones de la caja.
A pesar de tanto ruido en mi vida, una amiga llamada Noelia me animo a apuntarme a confirmación con ella en la parroquia cerca de mi casa. Comencé con alegría pero a los 4 meses mi jefe del bar requería una persona para los domingos, teniendo que dejar de lado este importante sacramento.
En mi oficio por vocación después de llevar casi 5 años trabajando, tuve un accidente laboral donde me diagnosticaron varias hernias discales, de las cuales fui operado y a su vez despedido de la empresa. El dolor físico que tenía sin cese me llevo a buscar de nuevo a Dios en mi interior y pasé una temporada larga de una forma casi abstraída de mi mismo. De repente una noche tras despedirme de mis padres para ir a la cama, me recosté y se me vinieron de repente los recuerdos de la infancia cuando tenía los sueños de que mis padres se morían como cuando era pequeño. Mis padres se alarmaron, y sin darles explicaciones les daba a la vez muchos besos y abrazos sin saber ellos lo que me ocurría. Tras llamar a mi hermano y algunos amigos llamaron al 112 y se presento una ambulancia que me trasladó al Hospital Príncipe de Asturias, donde me diagnosticaron una catarsis. De alguna manera tengo que decir que por todas las cosas acontecidas recientemente en mi vida y el impacto de pisar un psiquiátrico no supe defender bien mi postura, quedando casi enmudecido ante la situación. Me estudiaron durante varias semanas estando cada día que pasaba muy angustiado por volver a salir.
Me dieron el alta y sin pensármelo comencé a ir a Misa los domingos con mi madre a la Parroquia más cercana de casa, siendo esta la de San Juan de Ávila, aunque cometí el gran error de comulgar sin confesarme, algo de lo que más tarde experimentaría sus consecuencias. Mi madre era miembro del coro, con lo que solía sentarme solo. Desde esos instantes me sentía extraño ya que casi todas las amigas de mi madre sabían que había pasado un tiempo en el psiquiátrico, importándome mucho lo que podían pensar de mí.
En una ocasión dentro de este periodo de tiempo tuve una experiencia fuerte cuando me habitué a leer salmos de madrugada. Una noche no me desperté como de costumbre sino que mis ojos se abrieron escuchando como si un martillo golpease el somier de muelles de aquella vieja cama y, despierto comprobé que estos golpes eran al unísono de mi corazón y despegando la oreja de la cama ceso el ruido, pero mi sorpresa mayor fue que esta habitación sin ventana estuviese iluminada por un torrente de luz que pasaba por las rendijas de la puerta. Era una luz potentísima, haciéndome preguntar torpemente quizá por mi letargo, si era ya de día. Aunque la luz me dio mucha paz, me escondí debajo de las sabanas rezando, saqué la cabeza y hay seguía la luz, aunque en el segundo intento más prolongado aquello volvió a la normalidad, aunque no pude pegar ojo el resto de la noche.
Tras una experiencia de fuerte depresión que no compartí con nadie lo pude superar todo con muchas fuerzas gracias a una cura de humildad, pues tras pensar quitarme la vida en muchos instantes del día el Señor sembró en mí el pensamiento de no morir en balde, sino por los demás, naciendo en estos momentos la primera intención de ser un futuro misionero y pensando de esta manera que sería en un futuro un misionero comencé a ver los pequeños detalles de la vida como grandísimos regalos.
Todas las pruebas de fe que viví me volvieron a apartar de Dios y es que ya me lo decían algunos amigos que sabían que comulgaba indignamente por no confesarme con anterioridad, pues sin estar en gracia y aguantar por mis propias fuerzas dejé de lado al Señor, actuando sin ningún sentido ya que fui muy consciente de la ayuda que me había dado hasta el momento, volviendo de esta manera ingratamente y con más saña a mi antigua andanza con las mujeres e incluso también con prostitutas, con las drogas y mucha más pornografía que sin ser consciente me llevaba al mismo bucle una y otra vez.
Desesperado intentaba buscar alguna salida y, sin dejar jamás la oración y comenzando el intento de encontrar alguna evidencia que pudiera de nuevo llevarme a Dios.
Esta evidencia que comencé a experimentar fue algo personal con los números, pero resultó romper para mí el umbral de lo que solemos llamar casualidad, motivos que me llevaron de una forma casi díscola al segundo ingreso psiquiátrico, pues mi intención de ir a Roma (San Pedro) para ver al Papa fue un intento frustrado. Pasadas tres semanas me dieron el alta y gracias a Dios comencé a ir de nuevo a Misa corrigiendo esta vez mi gran error de no confesarme para poder recibir la Eucaristía y con ello vivir en estado de gracia.
En este transcurso tuve la experiencia de sentir mucho miedo por volver a ofender a Dios quizá como una tentación mas pensando que podría pasarme algo de nuevo parecido a lo vivido anteriormente, teniendo una gran angustia por ello.
Ya comencé a procurar hacer exámenes de conciencia indagando en todas las tropelías que pude hacer en mi juventud. Una noche después de las oraciones me vino a la mente que en una ocasión con una amiga fallaron los anticonceptivos. Yo fui el primero en comunicárselo. Al día siguiente la lleve a un centro que me indico ella donde tras unos minutos le suministraron unas pastillas. Tras este recuerdo se me vino el mundo encima teniendo un gran cargo de conciencia durante toda la noche y pensando cómo me confesaría de esa barbaridad. Toda la noche mi pensamiento fue creer que me excomulgarían privándome del mayor bien que podría recibir. Al llegar la tarde estaba más temeroso de lo que podría resultar y al llegar al confesionario casi me temblaban las piernas. Pedí misericordia por mi gran ofensa a Dios y pensando lo peor el sacerdote con el que acostumbraba confesarme me absolvió. Recuerdo mi estado ligero al salir de la Iglesia, pues gran alegría me supuso quitarme ese peso.
Comprendí que necesitaba alimentarme de la Palabra de alguna forma y opte por ser un fiel oyente de una radio católica llamada Radio María. Pasando el tiempo no podía dejar de pensar en el Señor hasta el punto que mis amigos más cercanos me decían que era un mono tema, pues yo les recriminaba lo mismo ya que ellos difícilmente podían dejar de hablar de mujeres, de poder y del dinero. Con otros conocidos guardaba mucho silencio por pensar que no sabría defender la verdad.
En esos momentos en que uno se ve tan desdichado, desgraciadamente comencé a tener malos sentimientos como envidia por mis amigos, familiares, conocidos y la propia gente de la vida pública pensaba que llevaban una vida mejor que la mía. Había momentos en que este sentimiento me quitaba incluso el aire para respirar, pero más adelante tome la decisión de rezar por todos ellos de corazón y de forma individual para que Dios les ayudase y les pudiese ir aún mejor. Fue así como poco a poco el Señor curó este sentimiento tan letal para el alma.
Las navidades del año 2008 marché a pasar las navidades con el resto de la familia en Almonte y unos días antes de las fiestas me invitó mi hermano varios días para ir a pescar. Esas noches de retiro cerca del mar en un largo espigón hice varios retiros en medio de la noche para meditar tranquilamente. Una de esas noches ya de vuelta a casa pareció caerse un velo de mis ojos, pues casi con una sonrisa contemple que todo era muy hermoso pues de golpe pude observar la perfección de la obra de su Mano. Uno de estos días de mi estancia tuve la ocurrencia hasta entonces de hacer un gesto de adoración antes de comulgar. Al día siguiente, pasado el día en familia después de la hora de comer, me subí solo al piso superior de mi casa y cogiendo un ordenador de bolsillo, cargué el programa de calculadora, me tumbé en la cama y como si en ese momento actuase como un autómata me puse hacer operaciones en cruz, encontrando la gran sorpresa de observar todas las igualdades y simetrías que se obtenían en los resultados al operar en cruz.
Partimos de Almonte a Alcalá de Henares, estando muy pensativo por lo sucedido hasta el punto de que mis padres notaban algo extraño en mí. Una vecina de mi bloque que frecuenta la Santa Misa los domingos llamada Gloria, de camino a la casa me comentó que quería hablar conmigo y estando tranquilamente en el salón de su casa me preguntó preocupada por lo que mis padres le pudieron comentar que me notaban muy inquieto y que quería saber que me pasaba. Fue a Gloria la única persona que compartí con casi un mes de antelación mi intención de ingresar de nuevo al psiquiátrico para ser un voluntario, con el fin de ayudar y dar amor a todas las personas ingresadas en planta, aunque desgraciadamente ella no comprendió absolutamente nada, comentándome que habían muchos tipos de voluntariados para poder ayudar a otras personas.
Pasados unos días en casa de mis padres tomé la decisión de hacer un ayuno Eucarístico sin poner fecha de finalización, comenzando en esos momentos a ir a la Santa Misa de forma diaria. Los primeros días tengo que decir que lo pase algo mal aunque note algo curioso ya que al pasar 4 días a base de azucares solamente, únicamente sentía gran debilidad y desmayo cuando me ponía frente al Santísimo. Yo le decía al Señor que me mantuviera en pie sintiendo que se me iba el brillo de los ojos. Mis padres comenzaron a decirme que lo dejara y paso algo muy grande pues con los olores de los guisados de cada día que hacia mi madre me sentía saciado, con lo que pasaba por la cocina oliendo sus ricos guisos. Estando el frigorífico lleno no tenia tentación de comer nada pues me sentía ya satisfecho. Esto me producía cierta alegría pues cualquiera lo daría por imposible y siendo consciente de lo que vivía, podía sentir la mano de Dios.
Pasó semana y pico cuando mis padres se empezaron a preocuparse por mi situación pues aparte de no comer no dejaba de pasear por la casa, pues es evidente que pensaran que se me había ido de nuevo el juicio. Ellos a toda costa deseaban que fuera al médico pero yo les retuve unos días más. En uno de esos días paseando, meditando y orando al Señor estábamos mi padre y yo solo en casa siendo mas tarde del medio día en una de los paseos me plante en la puerta de la cocina y sin saber lo que hacía me quedé mirando fijamente a la luz que entraba por las ventanas. Pasando cierto rato volví en sí y me quede perplejo ante lo que había sucedido. Me fui corriendo a mi habitación y volví a mirar el sol esta vez contando el tiempo. Conté hasta tres y mirando hacia a dentro de la habitación no daba crédito al comprobar que no me encandilaba después de contemplar directamente la majestad del sol. Con más valor volví a mirar y la propia experiencia en esta ocasión ya no pude contar el tiempo quedando completamente espiritualizado con esta hermosa e inmerecida experiencia de ver la majestad del sol que desde aquel momento he podido experimentar hasta hoy, siendo esta la experiencia más impactante de toda mi vida.
Con la presión de mi familia, la doctora Paz me dijo que tenía que ingresar, pues siendo obediente creyendo que esa era la Voluntad de Dios simplemente puse la condición de que me hicieran el volante para que me respetasen el ayuno y que ingresara de voluntario siendo esta la ocasión oportuna para hacer algo importante, pues mi intención fue la de evangelizar la planta de psiquiatría. De camino al hospital cargué con zumos y bebidas azucaradas para seguir el ayuno, que quise ofrecerlo por:
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Las injusticias del mundo.
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Los enfermos que se sienten olvidados y despreciados por el mundo.
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Las intenciones y respeto que merece el Santo Padre.
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Que la gente reflexionase acerca de los signos de los tiempos.
A pesar de no permitirme seguir con el ayuno, mis familiares me dijeron que duró 21 días, con lo que me obligaron amenazándome con ponerme una vía para alimentarme. Por sentido común comencé a volver a comer ya que tampoco tuve la oportunidad de asistir a Misa para recibir al Señor. Desde un principio dejé de afeitarme, pues desde entonces prometí al Señor que no volvería a ser jamás como antes y que por ello nunca me quitaría la barba. Además mi nombre desde ese momento quise que fuese Suso, que según el diccionario significa arriba o de arriba.
A todos les decía que no eran unos enfermos sino unos pobres incomprendidos, con besos y abrazos. Me sentía mal por mí y por los demás, pero a la vez con una enorme esperanza. Como no, el demonio se hacía presente en algunos violentos amenazándome hasta el extremo, aunque no deje de bendecir y dar gracias en todas las comidas. Un loco observando la inconsciencia de los demás era yo, pero un loco de amor por Cristo. Esta estancia en psiquiatría fue muy dolorosa por ser más consciente que nunca experimentando también el sufrimiento que mis padres también padecieron. En esta última experiencia pude ver los frutos de esta gran medicina que desprecian muchos llamada amor y comprensión.
En este último ingreso tampoco tenían tiempo para poderles contar la verdad, con lo que a priori no quise contar nada ni de los números ni lo del sol, pues además tampoco yo tenía la iniciativa de contar lo sucedido . Pasado un breve periodo de tiempo la gente de planta y demás compañeros siempre me decían que me veían muy bien e incluso en muchas ocasiones me decían que no debería de estar allí, pues a algunas personas concretas les mostraba con el volante de ingreso de que era voluntario y aunque muchos se reían porque no me comprendían aunque otros sí que me creían, con indiferencia a estar en un lugar donde la palabra de los pobres locos como yo no tienen ningún tipo de valor.
En esta ocasión me llevé una imagen de Cristo que imprimí un tiempo atrás siendo una reconstrucción muy fiel de la Síndone de Turín y al levantarme un día de la cama, las enfermeras se asustaron del charco de sangre en las sábanas. Ellas estaban tan ocupadas que no se pararon a comprobar de donde vino. Me fui al servicio y me revise la cabeza y la parte superior del torso y no observe nada. A la tarde me fijé en la imagen y tenía una manchita de algo rojizo en los orificios de la nariz, y aunque me pareció muy curioso no quise hablar a nadie de ello.
Cuando comencé a ser consciente de la manipulación que nos hacían por medio de las medicinas, el tiempo de salida y la fecha de alta, tomé la decisión de renunciar a las salidas del psiquiátrico, sabiendo el sufrimiento extra que iba a experimentar, momento en el que la imagen volvió a exudar Sangre. El alta médica tras casi cuatro meses no me la dieron por mejoría, ya que yo me sentía igual que como entré en el psiquiátrico, pues con indiferencia de quitarme la biblia, la radio para no oír Radio María, darme una pila de fármacos muy fuertes y amenazarme mediante mi familia a que me trasladasen a un psiquiátrico de forma permanente y de decirme que me iban a dar una sesión de corrientes en la cabeza para quitarme las ideas, no pudieron hacer nada contra la gracia de Dios.
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Tras la salida del psiquiátrico, no por mejoría ya que me encontraba igual que entre en el, después de tanto tiempo reflexionando en ese momento tomé la decisión de ser sacerdote, pues no pude dejar de oír interiormente la llamada del Señor, siendo prudente en un principio de no querer decir nada a nadie sin tener nada seguro primero se lo comuniqué a un sacerdote de la Parroquia del Almonte, siendo mi primer intento en la diócesis de Huelva. El me despidió pidiéndome una redacción de mi vida en un par de folios. Yo se lo mandé por correo tras una semana y hasta hoy no he recibido ninguna contestación al respecto.
Más tarde traté de intentarlo en el seminario de Madrid, pues aconsejado por un amigo sacerdote de la familia nos comentó que fuésemos con la verdad, y con cartas de la psiquiatra el encargado de las vocaciones me hablo de mi situación y del derecho canónigo, descartando la posibilidad de ello.
Ante todas las dificultades de la experiencia que estaba viviendo tomé la decisión de nuevo en intentar tener un director espiritual para actuar con más prudencia.
El 21 de junio de 2009 recibo la confirmación en la Parroquia de San Juan de Ávila. Y para gloria de Dios el 25 de mayo de 2010 de forma privada consagré mi vida a la Virgen, siendo también en la actualidad un voluntario en una residencia de ancianos en Alcalá de Henares, pero también un pobre y torpe instrumento de Dios para poder seguir edificando su Santa Iglesia, propagando este mensaje en que la Santa Cruz esta en todo lugar, viéndolo desde el punto de vista matemático.
Me comunicaron por carta la concesión de la incapacidad tras varios tribunales médicos. Mi sorpresa es que me concedieron la absoluta sin opción a trabajar en nada. Esto no me agradó ya que yo tenía planes de futuro personales sin pensar en esos momentos desgraciadamente que el Señor tenía otros planes para mí.
Gracias a Dios, por medio del tiempo y de las circunstancias he podido saber que el Señor nos regala la posibilidad de razonar mejor nuestra fe, entendiendo a su vez que su Santa intención se basa en que propongamos a la humanidad a la Santa Cruz como símbolo universal de la libertad, por su estrecha relación con el orden natural que se puede razonar mediante las matemáticas, pues si no tenemos referencias no podemos alcanzar objetivos. Además no es un disparate afirmar a estas alturas, teniendo la experiencia de los pitagóricos que el nexo entre las matemáticas y la filosofía sea una fuente dentro de la rama de la teología en la que aún no hemos sondeado mucho, con lo que no debemos de despreciar estos conocimientos que pueden despertar en otros no solo la fe, sino una lluvia de conocimientos que nos ayuden mas a crecer tanto de forma intelectual como espiritual.
Cierto es que inmerecidamente mi fe ha pasado a ser una certeza, pues no puedo decir que diariamente veo la verdad, pero si afirmo que puedo ver un reflejo todos los días. Si a usted le estuviese experimentando lo mismo que yo en estos momentos, hubiese hecho también su confesión en público, porque ningún hombre en la tierra hallará mayor vocación que la de poner a salvo las almitas para nuestro Dios que se hizo cercano en Cristo, nuestro Señor, pues bien sabemos que no procurar el bien teniendo los medios precisos es un pecado de omisión.
GRORIFICAD A DIOS CON VUESTRAS VIDAS.
ACTO DE PERDÓN
Todos estos pecados están ya absueltos tiempo atrás, pero aprovecho para pedirle perdón a Dios Altísimo de forma pública por todos estos pecados confesados y por la multitud de pecados veniales que no he nombrado por su obviedad o por no poder haberlos recordado.
Pido perdón a todas las personas que haya podido herir en mi vida por mis malas acciones, en especial a todas las mujeres de las cuales me haya aprovechado de su persona, mirando únicamente por mi puro interés personal.
Por último quisiera manifestar que todo el mal cruento del cual hicimos padecer a nuestro Inocentísimo Señor Jesús, los merecí yo y nunca jamás Él.
PENITENCIA PÚBLICA
Soy consciente de que mi penitencia será como caminar todos los días desnudo por la calle y demás devenires que muchos se podrán imaginar provocados por esta causa para dar gloria a Dios.
REFLEXIÓN
Todos los pecados son feos, y por norma nos desagradan más los pecados de los demás que los propios de cada persona. Con ello quiero decir que soy consciente de mis ofensas a Dios, pero mi pecado es más grande porque el resto del mundo los guarda bajo sí. Ojalá el Señor os haga ver que si todos confesásemos de forma sana nuestros pecados entre nosotros como nos dice la Escritura, sería más fácil ir al confesionario.
En el año 1988 la gente de mi quinta puede recordar que gobernando el PSOE en cabeza del presidente Felipe González, la ruina de los dos rombos entró en los hogares de todos los españoles por medio de la televisión pública. Todo un país quedó anestesiado por un mal que sembró lo que hoy podemos recoger a grandes rasgos en muchos aspectos, para un beneficio que hizo perpetrar en el poder a este partido que poco le importaba el impacto social y moral que después se ha producido, pues si algo primaba en su interés fue distraer la atención del pueblo español como ha ocurrido en otros países para que este poco se manifestase por otra cuestión de fuerza mayor, pues así con éxito lo hicieron tapando sus malas gestiones con este tremendo mal que no es que no tenga ya solución, pues por estar tan extendido más que cuatro palabras que arranquen esta mala hierba tendríamos más bien la necesidad de usar un herbicida, siendo esta solución la predicación de la Santa Cruz.
Por ello soy una víctima más del mal que permitió este gobierno de forma brutal, un obrero de la mies que no pudo ir a la mies por esta causa como muchos no lo han podido ser de igual manera que no se han detenido como yo a valorar esta terrible realidad. Tengo completo conocimiento que de no haber existido este gran mal que nos asola, yo hoy sería un sacerdote mas, un obrero en la mies del Señor que creo que inmerecidamente hoy me concede la gracia de tener preparados los hábitos en el cielo, pero que de alguna manera el Señor también me concede la gracia con todas mis pobrezas y debilidades de restaurar alguna piedra de la torre que hace mucho tiempo cayó en tierra y que entre todos debemos de tratar de rehabilitar en conjunto entero, siendo esta la torre la de la verdadera libertad, la de la decencia, la del respeto, la de la dignidad y de la no violencia.
He tratado de ser sincero confesando todos los pecados que tras la pornografía se han adherido a mi vida y con madurez ahora soy consciente de cuál ha sido la raíz del mal en mi vida porque el reflejo de la verdad que inmerecidamente puedo ver todos los días ha abierto de par en par mi oscurecida razón y conciencia, para que ahora tú puedas valorar mejor con mi testimonio la Voluntad que Dios tiene con esta revelación que hoy también puedes conocer con mas detalle.
ORACIÓN
He aquí Señor mis cinco panes y dos peces. Ante lo presente dejo en tus manos lo imposible para mí para que este mensaje de muchos frutos. Que tus hijos sepan en todo momento que todo esto no es obra mía sino solo tuya. Que estos conocimientos sean alimento para muchos en el Nombre de Jesucristo nuestro Señor. Amen
¡!! Señor Dios mío Jesucristo ¡!!, concédeme la gracia de poder ser tu perro fiel, para morar eternamente bajo tus Sacratísimos Pies, pero ahora enséñame Dueño mío a como pastorear tus ovejitas para llevarlas también hacia Ti
TU COLABORACIÓN
Si crees que este testimonio junto a su mensaje puede ser útil para cualquier persona, puedes colaborar compartiendo la dirección electrónica donde se aloja esta confesión con tus amigos, con la oración o enviando el siguiente mensaje al obispo de mi diócesis para que me conceda el Nihil obstat (permiso eclesiástico) para que pueda ser publicado en alguna editorial católica el manuscrito de forma íntegra, con el fin de que lo puedan conocer mi testimonio con mas detalles otras personas. Quisiera dejar claro desde este momento que de ser publicada “La Humilde Firma de Dios” los beneficios de autor serán cedidos a Caritas internacional.
Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Reig Plá.
Es un placer poder dirigirme a usted en primer lugar para saludarle y, sin abusar de su valioso tiempo quisiera rogarle para que pueda conceder a Suso del Pino el permiso eclesiástico para que su autobiografía “La humilde Firma de Dios” pueda ser publicada en alguna editorial católica, considerando personalmente que el manuscrito puede ser de gran utilidad para la vida de otras personas bien sea fuera o dentro de la fe.
Le saluda atentamente:
DESPEDIDA
A todos los hermanos en Cristo les pido oraciones por mí, pero sobre todo por esta causa, para que llegue a muchos corazones, especialmente a los jóvenes y, al resto de las personas que no son creyentes les ruego que valoren esta oportunidad para refugiarse si no es en Dios por diversos motivos, al menos en la profunda reflexión, para que tomen este testimonio como referencia para saber mirarse mejor a sí mismos.

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